DESBORDE POPULAR Y CRISIS DE ESTADO
José Matos Mar
Con más de 5 décadas de experiencia académica e investigación en antropología y ciencias sociales. Asesor y consultor a gobiernos, organismos internacionales y diversas instituciones nacionales y extranjeras.
Profesor y Director del Departamento de Antropología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, Perú (1947-1969).
Profesor Emérito de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (1972).
Fundador y Director del Instituto de Estudios Peruanos, ONG, Lima (1964-1984).
Presidente del XXXIX Congreso Internacional de Americanistas, Lima 1970.
Asesor de los gobiernos nacionales del Perú (1963, 1985-1989).
Director del Instituto Indigenista Interamericano, México (1989-1995).
Asesor de UNICEF en México para formular estrategias de combate a la pobreza en familias y niños de las zonas áridas mexicanas (1995-1997).
Asesor de la Comisión Nacional de las Zonas Áridas (CONAZA), México, (1995-1998).
Asesor de INDISA (Ingeniería para el Desarrollo Integral) Tamaulipas, México (1998).
Consultor del Centro de Investigación en Geografía y Geomática "Ing. Jorge L. Tamayo", Secretaria de Educación Pública, Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, SEP-CONACYT, México (1999-2000).
Consultor OPS en México (1997-2000).
Consultor del Instituto Panamericano de Geografía e Historia (IPGH) México (1999-2003).
Profesor del curso "Seminario de Estudios Interdisciplinario" en la Licenciatura de Estudios Latinoamericanos. Facultad de Filosofía y Letras. Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) México (2003 al presente).
El ensayo
realizado por José Matos Mar, en la década del ochenta se propone
ofrecer un panorama de la situación del Perú, destacando los más
importantes aspectos culturales y sociales de la crisis del país, y
llamando la atención sobre los antecedentes, modos y tendencias del
actual desborde del orden institucional y deterioro de la estructura del
Estado. La ciudad de Lima, convertida por el vertiginoso crecimiento
migratorio de las últimas décadas, en foco privilegiado de la nueva
conciencia nacional, aparece como protagónica ilustración del cambio
estructural en marcha. El Perú presenta, al promediar la década de 1980,
un rostro nuevo cuyos rasgos se perfilan con creciente nitidez en el
mundo popular de la barriada.
LA CRISIS DEL ESTADO
Y EL DESBORDE POPULAR
La existencia de
dos Perúes paralelos no es un fenómeno reciente de los años 80. Por un
lado el Perú Oficial de las instituciones del Estado, los partidos, la
banca y las empresas, los sindicatos, las universidades y colegios, las
Fuerzas Armadas y la Iglesia; de los tribunales, la burocracia y el
papel sellado; de la cultura exocéntrica. Y, por el otro, el
Perú Marginado: plural y multiforme; del campesinado y la masa urbana,
de las asociaciones de vecinos, los cabildos tradicionales, las rondas y
los varayoc; de los talleres clandestinos, los ambulantes y las
economías del trueque, de reciprocidad y de mera subsistencia; de los
cultos a los cerros, la espera de Inkarrí y la devoción a las santas y
beatas no canonizadas; el Perú que, conserva, adapta y fusiona
innumerables tradiciones locales y regionales;
bilingüe, analfabeto y a veces monolingüe quechua, aymara o amazónico.
El estado, sus
instituciones y los miembros de las élites gobernantes, se ven obligados
a aceptar la existencia de ámbitos de autogobierno en expansión:
ambulantes y comercio extralegal; industrias que no pagan impuestos ni
patentes; guardias y rondas vecinales y campesinas, “ajusticiamiento”
por tribunales comunales; cultos populares y profetas vagabundos; droga y
prostitución; amplios mercados de reducidores de objetos robados;
guerrilleros, terrorismo y “zonas liberadas”; coimas y tramitadores.
El proceso en
marcha corroe y disuelve la vieja ilusión criolla de la identidad
nacional y pone en tela de juicio las estructuras institucionales del
Estado – Nación. Por vez primera, estos dos problemas, soterrados desde
la conquista en los sótanos de la conciencia nacional, no pueden dejar
de ser planteados. El espectáculo de un Estado cuya autoridad, ya
cuestionada, se reduce y cuyas instituciones se ven desertadas por las
masas; y el de una cultura oficial que desconoce la lengua y la
tradición mayoritaria, mientras que se expresa en
lenguajes y formas de origen extranjero; abren interrogantes sobre
legitimidad del Estado y la definición de la nacionalidad.
COMENTARIO
Matos Mar, nos da
un panorama general del nuevo rostro que Lima ha adquirido como
consecuencia del desborde popular, caracterizado por las migraciones
masivas del campo a la ciudad. Y, cómo este fenómeno ha dado un nuevo
dinamismo económico, social y cultural a la Lima de antaño. Hoy en día
Lima es más chola que criolla. Pero muchos criollos aún añoran la Lima
Señorial y dan a entender que Lima se ha vuelto horrible debido al
desborde popular del cual Matos Mar habla. Cesar Hildebrandt, en la
Revista Dominical del Periódico “La República”, menciona “Lo peor que te
puede pasar es tener en la memoria la imagen de algo que se ha vuelto
horrible. Eso me pasa con Lima ... Podías pasearte por la avenida
Arequipa, arbolada y sin huecos, y llegar a través de ella a la
floreciente Miraflores, antesala de balneario más elegante de Lima, el
Barranco de las casas
Republicanas y el acantilado desafiante ... ¿Cuándo se jodio Lima
Zavalita? Cuando se hizo necesaria la palabra micro. Porque micro
designaba a un aborto de ómnibus, una caja con ruedas donde empezaba a
apiñarse la resignación. Entre el micro y la resignación fuimos
permitiendo que todo esto ocurriera. El centro de Lima, donde se
almorzaba en el café de París o en casa Vasca, fue de pronto tomado por
un ejercito de “putas” y una caravana de todos los Melquíades que en
esta vida fueron ... Lima de hoy no es una ciudad sino una venganza, una
meada justiciera, rencor de “mierda”. Lo triste es recordarla.” Estas
palabras dan la impresión de que Hildebrandt culpa a los migrantes
quienes para salir de la miseria y pobreza que se vive en el mundo
rural, tomaron como estrategia el camino de la migración. Quienes
llegando a Lima invadieron los conos para tener una vivienda; y como
ambulantes tomaron las
calles de Lima para expender productos y de esa manera puedan llevar un
pan para su mesa; trajeron consigo todo un badaje cultural que lo
reproducieron en Lima, a través de sus músicas y danzas, de sus fiestas
patronales, de sus ritos, sus cementerios clandestinos, de su medicina
natural, de sus formas de ayudas comunitarias y solidarias, etc... No
seamos pesimistas, reflexionemos y veamos cuál es el transfondo de todo
este proceso. No los miremos con ojos despectivos .Muchos
migrantes (sobre todo los andinos) supieron salir adelante
convirtiéndose de vendedores ambulantes a empresarios quienes le dan un
nuevo dinamismo a la economía peruana. Esto lo consiguieron no porque se
sacaron la lotería, sino gracias a su ética de trabajo, a su capital
social, a sus redes sociales y a su espíritu emprendedor. Los migrantes
no vinieron a Lima a vengarse debido al centralismo, sino que migraron a
Lima con la finalidad de conseguir mejores
condiciones de vida. Los migrantes más que factores negativos, tienen
factores positivos, sino veamos libros como “Los caballos de Troya de
los Invasores. Estrategias Campesinas en la Conquista de la gran Lima”,
de Jürgen Galte y Norma Adams; “Los otros empresarios. Ética de
migrantes y formación de empresas en Lima” de Norma Adams y Néstor
Valdivia”; “Redes de la informalidad en Gamarra” de Julia
Gonzáles entre muchos otros que mencionan el carácter positivo de los
migrantes como empresarios exitosos.
Si bien es cierto, los migrantes ocuparon y otros siguen ocupando las
calles para expender de manera ambulatoria algunos productos y de esa
manera subsistir y salir adelante. Hay que ver que además de ser
marginados, estos migrantes son maltratados por los policías municipales
y serenazgos, quienes muchas veces decomisan las mercaderías de estos
ambulantes y no las devuelven en su totalidad o simplemente no las
devuelven. Estos ambulantes invaden las calles por necesidad y son
constantemente asechados por las autoridades. Pero qué sucede cuando la
clase criolla y pudiente de los barrios residenciales colocan rejas
ocupando espacios de Libre Transito sólo por darse el gusto de que los
cholos no transiten por ahí. ¿Qué dicen las autoridades frente a ello?
¿Acaso envían serenazgos o policías para sacar esas
rejas?
Los migrantes han
creado miles de pequeñas y microempresas que han generado conglomerados
comerciales como Gamarra, Caquetá; distritos industriales como Villa el
Salvador, El Porvenir (TRUJILLO). Ellos son los que verdaderamente
están sustentando la economía peruana, generando empleo y contribuyendo
al PBI, más no las grandes transnacionales que se llevan las ganancias
adquiridas en el Perú al extranjero. Finalmente en esta década el
desborde se da mediante la participación de nuevas corrientes
nacionalistas-andinas como una propuesta de redimir lo nuestro.
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