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jueves, 5 de julio de 2012

DESBORDE POPULAR Y CRISIS DE ESTADO 
José Matos Mar
 José Matos Mar José Matos Mar (Coracora-Ayacucho, 1921). Antropólogo peruano. Estudió en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y en la Universidad de París, Escuela Práctica de Altos Estudios.
Con más de 5 décadas de experiencia académica e investigación en antropología y ciencias sociales. Asesor y consultor a gobiernos, organismos internacionales y diversas instituciones nacionales y extranjeras.
Profesor y Director del Departamento de Antropología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, Perú (1947-1969).
Profesor Emérito de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (1972).
Fundador y Director del Instituto de Estudios Peruanos, ONG, Lima (1964-1984).
Presidente del XXXIX Congreso Internacional de Americanistas, Lima 1970.
Asesor de los gobiernos nacionales del Perú (1963, 1985-1989).
Director del Instituto Indigenista Interamericano, México (1989-1995).
Asesor de UNICEF en México para formular estrategias de combate a la pobreza en familias y niños de las zonas áridas mexicanas (1995-1997).
Asesor de la Comisión Nacional de las Zonas Áridas (CONAZA), México, (1995-1998).
Asesor de INDISA (Ingeniería para el Desarrollo Integral) Tamaulipas, México (1998).
Consultor del Centro de Investigación en Geografía y Geomática "Ing. Jorge L. Tamayo", Secretaria de Educación Pública, Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, SEP-CONACYT, México (1999-2000).
Consultor OPS en México (1997-2000).
Consultor del Instituto Panamericano de Geografía e Historia (IPGH) México (1999-2003).
Profesor del curso "Seminario de Estudios Interdisciplinario" en la Licenciatura de Estudios Latinoamericanos. Facultad de Filosofía y Letras. Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) México (2003 al presente).


 

El ensayo realizado por José Matos Mar, en la década del ochenta se propone ofrecer un panorama de la situación del Perú, destacando los más importantes aspectos culturales y sociales de la crisis del país, y llamando la atención sobre los antecedentes, modos y tendencias del actual desborde del orden institucional y deterioro de la estructura del Estado. La ciudad de Lima, convertida por el vertiginoso crecimiento migratorio de las últimas décadas, en foco privilegiado de la nueva conciencia nacional, aparece como protagónica ilustración del cambio estructural en marcha. El Perú presenta, al promediar la década de 1980, un rostro nuevo cuyos rasgos se perfilan con creciente nitidez en el mundo popular de la barriada.
LA CRISIS DEL ESTADO
Y EL DESBORDE POPULAR

La existencia de dos Perúes paralelos no es un fenómeno reciente de los años 80. Por un lado el Perú Oficial de las instituciones del Estado, los partidos, la banca y las empresas, los sindicatos, las universidades y colegios, las Fuerzas Armadas y la Iglesia; de los tribunales, la burocracia y el papel sellado; de la cultura exocéntrica. Y, por el otro,  el Perú Marginado: plural y multiforme; del campesinado y la masa urbana, de las asociaciones de vecinos, los cabildos tradicionales, las rondas y los varayoc; de los talleres clandestinos, los ambulantes y las economías del trueque, de reciprocidad y de mera subsistencia; de los cultos a los cerros, la espera de Inkarrí y la devoción a las santas y beatas no canonizadas; el Perú que, conserva, adapta y fusiona innumerables tradiciones locales y regionales; bilingüe, analfabeto y a veces monolingüe quechua, aymara o amazónico.

El estado, sus instituciones y los miembros de las élites gobernantes, se ven obligados a aceptar la existencia de ámbitos de autogobierno en expansión: ambulantes y comercio extralegal; industrias que no pagan impuestos ni patentes; guardias y rondas vecinales y campesinas, “ajusticiamiento” por tribunales comunales; cultos populares y profetas vagabundos; droga y prostitución; amplios mercados de reducidores de objetos robados; guerrilleros, terrorismo y “zonas liberadas”; coimas y tramitadores.
El proceso en marcha corroe y disuelve la vieja ilusión criolla de la identidad nacional y pone en tela de juicio las estructuras institucionales del Estado – Nación. Por vez primera, estos dos problemas, soterrados desde la conquista en los sótanos de la conciencia nacional, no pueden dejar de ser planteados. El espectáculo de un Estado cuya autoridad, ya cuestionada, se reduce y cuyas instituciones se ven desertadas por las masas; y el de una cultura oficial que desconoce la lengua y la tradición  mayoritaria, mientras que se expresa en lenguajes y formas de origen extranjero; abren interrogantes sobre legitimidad del Estado y la definición de la nacionalidad.

COMENTARIO

Matos Mar, nos da un panorama general del nuevo rostro que Lima ha adquirido como consecuencia del desborde popular, caracterizado por las migraciones masivas del campo a la ciudad. Y, cómo este fenómeno ha dado un nuevo dinamismo económico, social y cultural a la Lima de antaño. Hoy en día Lima es más chola que criolla. Pero muchos criollos aún añoran la Lima Señorial y dan a entender que Lima se ha vuelto horrible debido al desborde popular del cual Matos Mar habla. Cesar Hildebrandt, en la Revista Dominical del Periódico “La República”, menciona “Lo peor que te puede pasar es tener en la memoria la imagen de algo que se ha vuelto horrible. Eso me pasa con Lima ... Podías pasearte por la avenida Arequipa, arbolada y sin huecos, y llegar a través de ella a la floreciente Miraflores, antesala de balneario más elegante de Lima, el Barranco de las casas Republicanas y el acantilado desafiante ... ¿Cuándo se jodio Lima Zavalita? Cuando se hizo necesaria la palabra micro. Porque micro designaba a un aborto de ómnibus, una caja con ruedas donde empezaba a apiñarse la resignación. Entre el micro y la resignación fuimos permitiendo que todo esto ocurriera. El centro de Lima, donde se almorzaba en el café de París o en casa Vasca, fue de pronto tomado por un ejercito de “putas” y una caravana de todos los Melquíades que en esta vida fueron ... Lima de hoy no es una ciudad sino una venganza, una meada justiciera, rencor de “mierda”. Lo triste es recordarla.”   Estas palabras dan la impresión de que Hildebrandt culpa a los migrantes quienes para salir de la miseria y pobreza que se vive en el mundo rural, tomaron como estrategia el camino de la migración. Quienes llegando a Lima invadieron los conos para tener una vivienda; y como ambulantes tomaron las calles de Lima para expender productos y de esa manera puedan llevar un pan para su mesa; trajeron consigo todo un badaje cultural que lo reproducieron en Lima, a través de sus músicas y danzas, de sus fiestas patronales, de sus ritos, sus cementerios clandestinos, de su medicina natural, de sus formas de ayudas comunitarias y solidarias, etc... No seamos pesimistas, reflexionemos y veamos cuál es el transfondo de todo este proceso. No los  miremos con ojos despectivos .Muchos migrantes (sobre todo los andinos) supieron salir adelante convirtiéndose de vendedores ambulantes a empresarios quienes le dan un nuevo dinamismo a la economía peruana. Esto lo consiguieron no porque se sacaron la lotería, sino gracias a su ética de trabajo, a su capital social, a sus redes sociales y a su espíritu emprendedor. Los migrantes no vinieron a Lima a vengarse debido al centralismo, sino que migraron a Lima con la finalidad de conseguir mejores condiciones de vida. Los migrantes más que factores negativos, tienen factores positivos, sino veamos libros como “Los caballos de Troya de los Invasores. Estrategias Campesinas en la Conquista de la gran Lima”, de Jürgen Galte y Norma Adams; “Los otros empresarios. Ética de migrantes y formación de empresas en Lima” de Norma Adams y Néstor Valdivia”;  “Redes de la informalidad en Gamarra” de Julia Gonzáles entre muchos otros que mencionan el carácter positivo de los migrantes como empresarios exitosos.
Si bien es cierto, los migrantes ocuparon y otros siguen ocupando  las calles para expender de manera ambulatoria algunos productos y de esa manera subsistir y salir adelante. Hay que ver que además de ser marginados, estos migrantes son maltratados por los policías municipales y serenazgos, quienes muchas veces decomisan las mercaderías de estos ambulantes y no las devuelven en su totalidad o simplemente no las devuelven. Estos ambulantes invaden las calles por necesidad y son constantemente asechados por las autoridades. Pero qué sucede cuando la clase criolla y pudiente de los barrios residenciales colocan rejas ocupando espacios de Libre Transito sólo por darse el gusto de que los cholos no transiten por ahí. ¿Qué dicen las autoridades frente a ello? ¿Acaso envían serenazgos o policías para sacar esas rejas?
Los migrantes han creado miles de pequeñas y microempresas que han generado conglomerados comerciales como Gamarra, Caquetá; distritos industriales como Villa el Salvador, El Porvenir (TRUJILLO). Ellos son los que verdaderamente están sustentando la economía peruana, generando empleo y contribuyendo al PBI, más no las grandes transnacionales que se llevan las ganancias adquiridas en el Perú al extranjero. Finalmente en esta década el desborde se da mediante la participación de nuevas corrientes nacionalistas-andinas como una propuesta de redimir lo nuestro.

 

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